«Defender las corridas de toros se ha convertido en luchar por la libertad»

En el año 1387 dos toreros aragoneses, uno cristiano y otro moro, fueron contratados por Carlos II de Navarra para matar dos toros en la ciudad de Pamplona. Es decir el toreo a pie, en Aragón, surgió antes que en cualquier otra región .

Pronto se formaron las primeras cuadrillas. En Ámbel, Borja, y Jaca existían algunas de ellas que para el 1610 ya eran contratadas en la feria de San Fermín de Pamplona.

Y de desde aquellos primeros toreros, pasando por los inmortalizados por Goya, como lo fue el genio de Farasdués, MARTINCHO, hasta nuestra época más actual con Gitanillo de Ricla, Nicanor Villalta, Fermín Murillo, Raúl Gracia «EL TATO» o Jesús Millán, Aragón ha sido cuna de toros y toreros, con un importante legado taurómaco.

Pese a esto, la comunidad autónoma vive un tiempo convulso y de cambio, la política de izquierdas en algunas zonas ha atacado a la fiesta brava, y en otros lugares no se apoya lo suficiente a lo aragonés, por ello hoy hablamos en la sección «Toros y Política» con el joven diputado de las Cortes de Aragón, D. Ramon Celma:

 

Ramón Celma durante la entrevista

AB – Hola Ramón, en primer lugar como no podría ser de otra forma queremos desde la redacción de Aragón Bravo agradecerle que dedique parte de su valeroso tiempo a atendernos.

RC -Es un placer dedicaros un rato. La tauromaquia es una pasión y los aficionados estamos sufriendo mucho en los últimos años, así que hay que prestar atención y ser agradecidos hacia iniciativas como la vuestra.

Os esforzáis por transmitir los valores de todo lo que gira en torno al toro bravo y también la esencia de esta afición que conlleva mucho amor hacia el animal, hacia el medio ambiente y hacia nuestras tradiciones. Así que el agradecido soy yo.

 

AB – Muchos taurinos lo conocemos debido a su defensa de la tauromaquia, de una manera muy transversal pese a ser diputado de una formación política. Deducimos que es aficionado, por lo cual nos gustaría saber de donde le viene la afición.

RC -Mi padre y mis abuelos ya eran grandes aficionados y soy de un pueblo, Calanda, con una plaza centenaria por la que han pasado todas las figuras del toreo. Con mi padre he hecho muchos viajes para ver corridas de toros. Recuerdo con cariño mi último viaje a Barcelona con él y con su buen amigo José Franco para ver a José Tomás y a Finito de Córdoba.

Mi abuelo paterno salía con el caballo en las corridas de toros de Calanda para recoger la llave de toriles. Tengo una foto suya a caballo con los hermanos Dominguín, uno de los hermanos Bienvenida y un torero colombiano que guardo con mucho cariño.

De todas formas, lo que me llevó a adentradme en la tauromaquia de verdad, fue un verano que pasé cuando tenía 15 o 16 años con dos buenos amigos de Calanda, Bea Pérez y Eduardo Pérez. Nos pasamos el verano viendo vídeos de la crianza del toro de lidia, compartiendo libros sobre tauromaquia y viendo decenas de corridas de toros por Televisión. Ese verano fue crucial para empezar a entender la tauromaquia, para profundizar y disfrutar.

 

AB – Desde su existencia la tauromaquia siempre ha estado cuestionada, pero es en estas últimas décadas, es cuando se ha politizado más que nunca. ¿Cree que el ser un sector fuerte en varios sentidos provoca que las formaciones políticas lo usen como fuente de posibles votos?

RC – Defender las corridas de toros en la actualidad se ha convertido en una muestra de respeto y lucha por la libertad. Y en el caso de los que estamos en política y somos aficionados debemos estar especialmente comprometidos.  Es más fácil defenderlo si eres aficionado porque todo que nace de la convicción te hace esforzarte más para ser persuasivo.  Para convencer hay que combinar el corazón y la razón.

Es comprensible que existan personas que no disfruten con la tauromaquia, sin embargo, tenemos que esforzarnos por explicar y mostrar no sólo los beneficios medioambientales y económicos que giran en torno al toro de lidia o a la tauromaquia, también debemos esforzarnos por explicar esa esfera inmaterial innata a la tauromaquia y que es precisamente la que hace que sea Patrimonio Cultural de España.

Muchos de los anti taurinos, si pasasen una semana con un ganadero de reses bravas y otra semana con un torero en plena temporada cambiarían de opinión.

 

Ramón Celma en el jardín de la Aljafería

AB – Hablando de política y toros, ¿por que cree que se ha erigido la etiqueta de ser la tauromaquia propia de ideología de derechas?

RC – Ese es un error grave. Sobre todo, porque la historia de la tauromaquia demuestra que la fiesta de los toros ha atraído a personas de la sociedad, de la política y de la cultura de todas las ideologías.

En mi caso lo defiendo por convicción y coincide que soy del Partido Popular, pero como aficionado no me interesa que se vincule los toros a ningún partido político.

En la izquierda, en general, están acomplejados con estos temas, pero más en las direcciones de los partidos que en las propias bases. Conozco a dirigentes socialistas muy taurinos. Incluso a cargos públicos de Podemos que disfrutan con los festejos populares. La cuestión es que les afecta lo que consideran políticamente correcto.  Parten de una base errónea y es porque no conocen a fondo una raza propia de España como es el toro de lidia.

 

AB – Nos centramos en nuestra comunidad, Aragón, donde los festejos taurinos populares aumentan, y sin embargo los mayores (corridas de toros, novilladas, etc) se estancan o descienden e incluso se pierden plazas de toros. ¿A que cree que es debido esto? ¿Tiene algo de culpa el sector taurino?

RC – Me obsesiona más la calidad de los festejos mayores, que la cantidad. Los festejos populares son un buen enganche para que la sociedad conecte con el mundo de la tauromaquia.

En cuanto al sector taurino hay quien dice que pueden ser más peligrosos para el futuro de la fiesta algunos elementos internos que los propios antitaurinos.

Sí que sería interesante fomentar más las novilladas, por medio de concursos y formatos atractivos para el público.  Ha habido experiencias de éxito en este sentido.

 

AB – Varios toreros aragoneses han reivindicado en numerosas ocasiones, que las administraciones locales o provinciales no los apoyan, excluyendo de los pliegos la bonifición de incluir a toreros de casa, lo que supone que no tengan oportunidad ni de torear en su tierra. ¿Cree que esto es algo exagerado? ¿Por el contrario cree que desde su formación se podría tener en cuenta para poner en valor a los profesionales aragoneses?

RC – Hay que apoyar a los Novilleros y toreros de la tierra. Como en otros sectores somos un poco descreídos de lo que nosotros somos capaces de aportar. Sería deseable mayor compromiso por parte de las administraciones y también de los empresarios.

 

AB – Dentro de su saber taurino, y adentrándonos en algo más personal. ¿Que toreros le gustan? ¿Y aragoneses?

RC – No es fácil la pregunta. Así que te voy a contestar de otra forma. Te voy a decir de qué toreros recuerdo tardes memorables viéndolos en la plaza.  Y los primeros que se me vienen a la cabeza son: Joselito, José Tomas, Morante de la Puebla, el Juli, Finito de Córdoba o Vicente Barrera. Y reconozco que ver a Padilla en las últimas tardes en Zaragoza,  por su entrega y pasión, hace que te olvides de cualquier otro criterio. Excelente.

En cuanto a los toreros aragoneses destacaría el arrojo de Imanol Sánchez y Serranito y la finura de Alberto Álvarez y Paulita.  Y novilleros a punto de tomar la alternativa como Miguel Cuartero y otros más jóvenes como Javier Poley y Diego Aznar.  Y no me puedo olvidar del torero a caballo de Calatayud, Mario Pérez Langa, que está generando mucha afición.

 

AB – Hoy en día, ser político y defender la tauromaquia sin tapujos dejando de lado estrategia de partido es un milagro, a usted lo hemos visto hacerlo, y a todos nos ha llegado que lo hace desde el corazón. ¿Esta reñido lo que uno siente con la estrategia de partido? ¿Alguna vez le han aconsejado no defender la tauromaquia desde una parte emocional?

RC – Por suerte en mi partido no tengo ese problema. Es más, en la actualidad, el presidente de mi partido en Aragón, Luis María Beamonte, es un gran aficionado, y el presidente Nacional, Pablo Casado, siempre ha defendido la fiesta nacional y como muestra de esa defensa me consta que tiene un capote con su nombre en el despacho, así que claramente estamos comprometidos con la fiesta tanto desde el punto de vista personal, como de partido.

 

AB – El Partido Popular es el antagonista de Podemos y un poco menos del PSOE, pero… ¿votaría a favor si propusieran una ley que protegiera a la tauromaquia?

RC – Por supuesto que si. Ojalá planteasen algo así. Ahora bien, dudo que lo hagan. De momento esas iniciativas parlamentarias han surgido desde mi partido.

 

Pasillos de las Cortes de Aragón

AB – Conocedor de la sociedad aragonesa, de la política y del sector taurino, con vistas de modernidad, ¿Que crees que le haría falta al sector para que repuntara como sistema dentro del panorama económico y con reconocimiento social?

RC – Están surgiendo iniciativas en los últimos años muy interesantes. Me gusta la labor que está haciendo la fundación Toro de Lidia, o muchos jóvenes que se están asociando para promover la tauromaquia y también la labor en el mundo de la comunicación online de muchos toreros y novilleros.

Desde el punto de vista de la fiesta como “espectáculo” todavía hay mucho recorrido, pero sin olvidarnos nunca que lo único que no se puede descuidar es el epicentro de la fiesta, que no es otro que el TORO DE LIDIA.

 

AB – Ramón, queremos agradecerle de nuevo su tiempo, y que haya tenido la gentileza de hablar de toros y política sin miedo, y sin estereotipos. Así que le dejamos que dedique unas líneas a los lectores de Aragón Bravo y a la sociedad aragonesa en general.

RC – Mis palabras son de gratitud y de compromiso hacia la tauromaquia, pero también un llamamiento hacia todos los que tenemos responsabilidades en el mundo político y en el taurino. Debemos romper una lanza por el mundo rural y también por nuestras costumbres y tradiciones. Se está abriendo una brecha muy amplia entre lo urbano y lo rural que es el punto de inflexión que aprovechan los falsos animalistas para atacar al toro de lidia y a la tauromaquia.

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